Notas sobre Blue Velvet y Un chien andalou

Antes de referirnos específicamente a estas dos películas , bueno será contextualizar brevemente donde podemos ubicarlas. De hecho, tanto la primera como la segunda, están ligadas al surrealismo, aun perteneciendo a contextos históricos y estilos narrativos muy diferentes. Un chien andalou se inscribe en lo que podríamos llamar movimiento surrealista histórico que tuvo su eclosión en diversas artes (pintura, literatura y el propio cine) en la década de los años 20 del pasado siglo XX. Por otro lado, la película de David Lynch, Blue Velvet, adopta, por así decirlo, un surrealismo psicológico moderno, que se traduce en una historia mucho más deudora de la narración y adoptando igualmente un tono en apariencia más realista. En síntesis, el contexto histórico donde se mueven los films se traduce en que mientras Un chien andalou(1929) pertenece a la vanguardia artística europea de la década de los 20 y forma parte de un cine experimental, por llamarlo de alguna manera; en cambio, Blue Velvet (1986) surge en el llamado cine posmoderno norteamericano
y que además se inscribe, aun con sus peculiaridades, dentro de la industria cinematográfica al uso.
Similitudes generales entre los dos films:
Asumiendo el surrealismo inherente a las dos películas, podemos vislumbrar que ambas exploran dentro de la mente humana, la existencia de la lógica de los sueños e incluso de los deseos ciertamente reprimidos en una adscripción al psicoanálisis que matizaremos más adelante. La exploración del inconsciente se plasma en Un chien andalou con una sucesión continua de imágenes irracionales, asociadas libremente sin ninguna narrativa que pudiéramos llamar convencional. No solamente eso, sino que esas imágenes pueden resultar siniestras y perturbadoras a nivel simbólico: pensemos en el ojo cortado de la película de Buñuel y Dalí, donde no hay ninguna percepción posible en el ámbito de la racionalidad y sí nos sumerge en el sueño que no es otra cosa que una realidad alterada bien lejos de una normativa racional. Por su parte, Blue Velvet, aun explorando igualmente el inconsciente, es capaz de moverse dentro de una narrativa de misterio, en apariencia realista, y más próxima al potencial espectador de la misma. Lo cual no quita que, en el plano de la oreja encontrada en el césped, sea el preámbulo de un mundo oculto e inquietante.
Diferencias generales:
Probablemente y a tenor de lo dicho, en el primer apartado, la diferencia más significativa entre los dos filmes es la narrativa de su desarrollo. En Buñuel y Dalí no hay ninguna linealidad clásica del argumento, todo ello funciona como un poema visual en donde las imágenes rompen cualquier lógica de tiempo y espacio. En contrapartida Lynch, más allá de los elementos oníricos, construye una narrativa de guion que permite seguir al espectador por unos derroteros convencionales, aunque con ciertas matizaciones. En Lynch hay, como si dijéramos, un surrealismo narrativo, donde se explora el mal y lo siniestro como una capa existente debajo de una supuesta normalidad. En Buñuel, el surrealismo aparece químicamente puro, despojado de cualquier lógica narrativa, con el fin último de romper con la lógica burguesa instalada en el cine tradicional de la época.

Si acudimos a temas generales que atraviesan las dos películas nos podemos encontrar con lo siguiente: para empezar, hablemos de la sexualidad muy presente en el surrealismo que bebe mucho del psicoanálisis freudiano. En este sentido, la sexualidad implícita en Buñuel versus Dalí aparece como un impulso reprimido y roto en pedazos. La mano cortada y el vello axilar funcionan únicamente como símbolos eróticos desplazados y ajenos a cualquier contacto sexual. Por tanto, esa imposibilidad de contacto refleja frustración sexual asimilándose la atracción con la repulsión. Para Buñuel la sexualidad no es nada romántica ni tampoco susceptible de ser narrada. Al no haber control consciente de aquella, es lógico pensar que más bien es irracional, violenta incluso y además poseída de una cierta animalidad en donde cobra impulso el mundo de los instintos.
En Blue Velvet la sexualidad aparece, pero la vemos diseminada en la lógica del poder, la identidad y la dominación. Existe la inocencia (personaje de Sandy), un deseo del voyeur(mirón) (Jeffrey) o una sexualidad traumática y violenta sin ninguna arista previa (Frank y Dorothy). En definitiva, Blue Velvet adjetiva varias capas de la sexualidad: tanto puede ser fascinante como ambigua desde la moral o incluso peligrosa revelando violencia y eros en una sola tacada.
Hablemos ahora de otro factor: la violencia. Por lo que respecta a Un chien andalou no parece existir una lógica narrativa en la historia que sirva para elaborar la violencia; de hecho, ésta es puramente simbólica y presidida por el azar. El ojo cortado, los insectos saliendo de la mano o la agresión repentina hacia la mujer, son ejemplos bien patentes de esa percepción irracional tan propia del surrealismo.
A diferencia de Buñuel y Dalí, en la película de Lynch, la violencia es literalmente sexual, física y psicológica, amparada bajo una cierta normalidad. Una normalidad que aguanta las relaciones de poder entre los diversos personajes de la historia. Lo terrible de la historia de Lynch es que la violencia existente se manifiesta dentro de una historia coherente, de una narrativa posible que la convierte en estructural y que nos desasosiega.
Finalmente, el voyerismo. Mirar, ver sin ser visto, disfrutar con ello sin que exista la posibilidad de cualquier encuentro. En realidad, es un modo de manejar la distancia entre el yo y el otro, un artificio para modular y regular el afecto y la excitación sexual sin exponerse en ningún momento a la reciprocidad. ¿Cómo se inserta el voyerismo en las dos películas? En Un chien andalou, el voyerismo aparece como una metáfora de la mirada cinematográfica. El famoso corte del ojo puede interpretarse, por un lado, como un ataque al espectador y su forma tradicional y clásica de mirar filmes, pero también como una crítica a una mirada pacífica y pasiva para sumergir a esa mirada en el ámbito de la violencia y el deseo.
Desde otro sentido, en Blue Velvet el voyerismo es central y explícito en el desarrollo de la trama narrativa. El personaje de Jeffrey Beaumont, convierte al espectador potencial en un reflejo de aquel. Vemos que Jeffrey espía desde un armario, observa violencia sexual y al mismo tiempo se excita y se horroriza simultáneamente. Es decir, Jeffrey y el espectador observan sin intervenir en la historia y Lynch termina sugiriendo que mirar y ver sin ser visto implica de alguna manera participar.

Síntesis:
Ambos films, pueden analizarse desde el psicoanálisis como representaciones cinematográficas del inconsciente, el deseo y lo siniestro. Unos términos que, aún perteneciendo a contextos históricos distintos- la vanguardia surrealista europea y el cine posmoderno estadounidense, hacen aflorar la fractura entre la apariencia racional del mundo y las fuerzas reprimidas que lo atraviesan. Desde la perspectiva de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, lo siniestro surge cuando aquello que debía permanecer oculto regresa de forma más bien perturbadora. No es simplemente lo extraño, sino lo familiar que se vuelve inquietante al revelar su dimensión reprimida.
Por tanto, en Un chien andalou, la lógica narrativa se disuelve en asociaciones propias del trabajo del sueño: condensación, desplazamiento y ruptura temporal. La célebre imagen del ojo cortado no solo funciona como choque visual, que también, sino como metáfora de una agresión a la mirada racional. La película actúa como una irrupción directa del inconsciente en la forma cinematográfica: consigue eliminar la causalidad, fragmentar el deseo y exhibir la violencia como una pulsión primaria, casi animal. En contraste, Blue Velvet articula una narrativa aparentemente clásica para mostrar como lo siniestro habita y se desarrolla en el interior de la normalidad. El entorno suburbano pretendidamente idílico se revela como una superficie que encubre violencia sexual, sadismo y deseo reprimido. La aparición de la oreja
cortada en el césped puede simbolizar de alguna manera la apertura de una grieta en el orden social imperante. Por tanto, aquí lo reprimido no destruye la estructura narrativa, sino que la contamina desde dentro.
En síntesis, Un chien andalou representa el inconsciente en estado puro, rompiendo con toda mediación narrativa, mientras que Blue Velvet muestra como el inconsciente y lo siniestro operan dentro de la estructura cotidiana de la sociedad. Ambos films demuestran que el cine puede funcionar no solo como representación del mundo, sino como un dispositivo que revela de una parte, la fragilidad de la racionalidad y de la otra, la constante amenaza del deseo reprimido.


https://www.youtube.com/watch?v=W8yKT7H_KJ0https://www.youtube.com/watch?v=aCDZe7WZSko

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